Existe un consenso generalizado de que el género de plataformas pasó su época dorada. Como todos los consensos, elaborados en general por periodistas que quieren pasar por alto el tema, éste debe ser ampliamente discutido. ¿Es acaso hoy en día el FPS (First Person Shooter) el género que acapara los mejores juegos o es sólo el género al que se pliegan todos los desarrolladores comerciales por las exigencias del mercado?.
Lo mismo ocurrió con los juegos de plataforma, la conexión entre la hegemonía de un género y la cantidad de aciertos que pueda tener éste no están en directa relación. Los FPS están estancados en una reproducción redundante que permite que la escalada gráfica de las consolas y PCs siga teniendo algo de rentabilidad.
El género de plataforma está pasando por una etapa de introspección y reflexión de sus propias características, si, por ejemplo en “And Yet it Moves” se problematizaba la horizontalidad del género de plataforma, en I Wanna be the Guy asistimos a una repetición paródica de los obstáculos a los que nos podíamos enfrentar en un juego de este tipo. El recorrido bidimensional nos enfrentaba casi siempre a peligros de colisión o caída, a elementos que se acercaban y chocaban con nosotros.
La única forma de esquivar estos elementos era mediante el salto y eventualmente el disparo, las plataformas son fundamentalmente un juego de memorización de secuencias de movimientos del personaje. Recuerdo las secuencias de pasos que había que hacer antes de un salto para alcanzar a pisar una losa suelta que abría una puerta en Prince of Persia, o la memorización de los movimientos que había que hacer en MegaMan para matar a cualquiera de los otros robots. Muchas veces había una única solución, pero esta era sencilla de encontrar.
I Wanna be the Guy extiende al máximo la premisa antes mencionada de los juegos de plataforma forzando la dificultad y la memorización hasta un límite ridículo. Todo es un obstáculo, hasta las inofensivas manzanas que cuelgan de los árboles salen proyectadas hacia arriba cuando saltas por ahí. El juego es tan difícil que resulta gracioso sorprenderse con las trampas que aparecen y se vuelve adictivo tratar de superarlas mediante movimientos casi únicos. Es también un ejercicio brillante de planificación de niveles y de enemigos.
IWBTG se nutre de una música y gráfica recicladas (Kirby, Street Fighter, Punch Out, Metroid) que son en sí mismas una micro historia de los juegos de los años 80 y 90. Se aleja de la pretensión de muchos juegos independientes de acercarse a la imaginería del cine de autor o de animación o cualquier cosa que huela a legitimación estética. En una de las pantallas llega a autoparodiarse, cuando uno lleva jugando un rato es frecuente que el juego se cuelgue y aparezca un recuadro de error, hay un momento en el juego en que aparece ese recuadro, pero esta vez está dentro del juego y empieza a caer sobre el personaje como un obstáculo más.
Link a un video del juego para que puedan observar su desquiciada dificultad.
Puedes bajarlo en la página del autor. No subimos aquí el juego porque aún está en versión beta.

Interesados desde hace tiempo en una sensibilidad computacional, pensando distintas cosas acerca de los elementos técnicos que han marcado nuestra vida, hemos decidido iniciar un proyecto de escritura independiente en este lolzorz.org. Queremos tener un abordaje analítico, pero también escribir a partir de la emotividad del mundo electrónico; no son sólo juegos lo que reseñaremos [...]
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March 1st, 2008 at 10:05 am
que bacan, buen juego y pensamientos interesantes al respecto.
no entiendo la politica de no subir betas, though.
¨-¨
June 6th, 2008 at 12:06 pm
la raja el juego, zangief verde es como un hibrido entre blanca y el ruso. hay que reciclar todos los sprites.